Postre: azafrán, casís y arena marroquí

Adrián Quetglas

Adrián Quetglas era uno de los imprescindibles en mi lista personal de restaurantes por visitar, sobre todo desde que en Noviembre de 2016 fuera premiado con una Estrella Michelín para el año 2017. Abrió sus puertas en 2015, y aún no había tenido ocasión de degustar su menú. Así que cuando fui la semana pasada, tenía muchas expectativas puestas en su menú degustación de 5 platos. Sobre todo porque A. Quetglas, cocinero de largo recorrido, recibió en 2016 el premio al mejor cocinero del año en los premios de Moscú gracias a su restaurante AQ Kitchen, situado en la misma capital rusa.
LOCAL Y PERSONAL SENCILLO Y CÁLIDO
✅ Nada más entrar en el restaurante te encuentras con un biombo repleto de fotos, un detalle cercano y sentimental que me gustó mucho. El árbol de Navidad de la entrada ya te da un aire navideño que, junto a la luz tenue del local y sus mesas de madera, te dan una sensación de calidez ideal para refugiarte del frío invernal. El cuadro con la imagen de un toro rojo junto al árbol, tampoco te deja indiferente. El personal que atiende el comedor, con vestimenta de camisa de cuadros y vaqueros con un pequeño delantal, te recibe a la entrada, te acomoda y te explica los platos con una gran sencillez, además están pendientes de cuanto necesitan los comensales, todo con una sonrisa.
“VAYAMOS POR PLATOS

➡️ Su oferta gastronómica se estructura en dos menús que cambian quincenalmente: uno de mediodía y otro de noche. El de noche consiste en un menú degustación de 7 platos, por 50€. Si deseas maridaje, son 5 copas de cava y vino, que te sirven según el tipo de plato que vas a comer, son 25€ que sumas al menú. Yo probé el de mediodía, consiste en un menú degustación de 5 platos, por 33€, y si optas por el maridaje de 5 copas son 25€ más. Fue un menú bueno, no tengo nada malo que decir de su sabor, pero no me sorprendió ningún plato y, desde mi punto de vista, los emplatados deberían mejorarse (para deciros que me ha costado poner la foto de portada, porque encontraba que no había ningún emplatado que resaltara). No suelo hablar mucho de la estética de los platos de otros restaurantes, suelo hacer más hincapié en el sabor que en la presentación, pero es lo que tiene un restaurante con Estrella Michelín, que el comensal le exige perfección.

Nada más empezar te sirven un Pan de centeno con un alioli casero de cítricos y leche, diferente y sabroso, fue un entrante de cortesía agradecido. Y empiezan su menú con una Ensalada templada de lentejas con Stilton (un tipo de queso inglés) y trufa de morcilla, el trampantojo de morcilla que simulaba ser trufa no estaba muy bien logrado; aunque estuvo bueno, no dejaba de ser una ensalada de lentejas sin más.  El segundo plato consistía en una Crema de calabaza con pastrami ibérico y geleé de granadas, el pastrami (carne roja con un corte muy fino) le daba un toque diferente tanto de sabor como de textura a la crema, este plato estuvo bastante bueno, el sabor de la crema era suave y sabrosa. El Calamar con arroz de algas y crema ligera de curry rojo y coco fue el plato más sabroso, me encantó, y se me quedó corto, el sabor de la crema era espectacular; no obstante, estéticamente fue el peor, su emplatado barroco combina multitud de texturas y colores carentes de armonía. El Ragú de ternera con verduras “al dente” suavemente ahumadas y mousse de patata trufada, mantiene un estilo de emplatado que recuerda al estilo de los cocineros de Flandes (Bélgica), que se caracterizan por disponer los ingredientes en un extremo del plato en forma de media luna; aunque el corte de la carne era increíblemente delicioso, una ternera suave y esponjosa; desde mi punto de vista, las verduras tenían una temperatura más fría que la carne, y eran bastante duras, esto hacía que el plato careciera de armonía al ir cada ingrediente por su lado. Y por último, llegó el momento del postre, me apetecía mucho probar esa original combinación de Azafrán, casís (grosella negra) y arena marroquí en la que la presentación, de nuevo barroca, presentaba todos los elementos superpuestos en el plato, era más bien una especie de crema dulce con muchos ingredientes con diferentes sabores y texturas, a mí no me sedujo.

En lugar de acompañar el menú con un maridaje, opté por pedir un vino que estaba en carta pero que no tenían… Era una carta extensa de vinos y había unos 12 agotados (marcados a lápiz como agotados). Pedí uno de mis favoritos, que no estaba anotado como “agotado”, con tan “mala suerte” que tampoco lo tenían. Así que opté por preguntar cuál tenían y acabábamos antes. A mi parecer, si no son capaces de mantener una bodega de vinos tan amplia, deberían reducirla.

Para acabar, pedí un café solo (1’90€. Si veis la foto, en proporción me pareció lo más caro de toda la cuenta, el precio era desmesurado. El cortado valía exactamente lo mismo).

➡️ Me fui con un sabor agridulce, sensación de tener muchas expectativas y salir… no defraudada… porque todo estuvo bueno, pero me esperaba más. Una lástima, porque el local es precioso, la ubicación perfecta y el servicio profesional. Puesto que cambian quincenalmente los menús degustación, volveré dentro de unos meses para tener una segunda opinión.

 


Dirección: Paseo Mallorca, 20 · Palma de Mallorca

Teléfono: Highlights info row image 971 78 11 19

Horario: Cierra Domingos y Lunes. De Martes a Sábado de 13 a 15.30h. Y de 20h a 23.30h.

Menú degustación cerrado: Mediodía, 33€. Noche, 50€. Más maridaje.

Servicios: Con cada menú ofrecen maridaje a un módico precio. Adaptan sus menús para personas con intolerancias o alergias previa notificación en el momento de la reserva. Para reservas de 6 ó más personas se pide un depósito. Puedes hacer aquí tu reserva online: Reservas Adrián Quetglas.

2 Comentarios
  • Borja

    17/12/2017 at 11:29 Responder

    Estoy de acuerdo contigo, me esperaba algo más sinceramente, la comida estuvo buena pero no se, me quedé con sabor agridulce.

  • David López

    19/12/2017 at 17:39 Responder

    La realidad es que cambiando el menú cada quinces días las opiniones pueden variar. Cuando los visité disfruté de la comida, del emplatado y del servicio. Siempre te esperas más en este tipo de restaurantes, es verdad, pero me fui satisfecho.

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