Madrid

 Amo Madrid, y cualquiera que me conoce, ¡lo sabe! Intento ir una vez al año como mínimo, por puro placer. Una escapada que me envuelve de sabores, de locales nuevos por conocer, de locales por repetir, de tiendas de moda y, cómo no, de su gente. La diversidad cultural de la Capital hacen de Madrid una ciudad cosmopolita capaz de enamorar a cualquiera. Es una ciudad que nunca duerme y eso la hace aún más especial.


Algunos de los lugar para comer o beber que he visitado en Madrid y que me encantan son (evito los típicos bares de bocata de calamares o de cocido madrileño, ya que son más fáciles de encontrar):


CELICIOSO: Un lugar de encuentro ideal para disfrutar con algún amigo celíaco, ya que todo lo que ofrecen está elaborado sin gluten. O simplemente para cualquier comensal que quiera saborear un buen pastel y un batido más ligeros de lo habitual.


MISTURA: Un local chiquitito en una travesía de la Calle Fuencarral, Augusto Figueroa n.5, con muchísimo encanto donde podéis encontrar helados caseros con diferentes toppings. Podéis tomar desde smoothies hasta batidos, de batidos no tienen carta pero si les dices la combinación que quieres, te lo montan en un momento. Yo estoy enamorada del batido de helado de coco y helado de dulce de leche con topping de coco. Además, también disponen de tartas caseras, una de mis favoritas es la de zanahoria.


DÉFILE CAFÉ: Un restaurante al que debes ir a propósito, ya que no está de paso. Se encuentra en la calle Hermosilla, 39. Sirven desayunos, almuerzos y cenas. Es un local muy especial donde se unen la moda y el placer por la comida (dos de mis grandes pasiones). El restaurante te enamora por su decoración y su creativa carta. El servicio es perfecto para un local en el que te esperas encontrar mucha clase y buena comida. Recomiendo el hojaldre de foie, huevos rotos, tataki de atún, las trompetas de la muerte,… a precios muy asequibles (precio medio 30€). Además, puedes ir de menú al mediodía por 8’90€ un plato a elegir entre 6+bebida+postre o café, o 12.50€ dos platos a elegir entre 6+bebida+postre o café.


SAPOREM: Tiene dos locales, uno en c/Ventura de la vega, 5 (metro: Sol/Banco de España); y otro en c/Hortaleza, 74 (metro: Chueca). Yo visité el de Ventura de la Vega, se trata de un local acogedor, con una decoración cosmopolita y elegante en su mayor medida de madera, en donde tienen una terraza interior enorme. Que es una prolongación de su interior y que es escenario de todo tipo de eventos: cenas con música en directo de miércoles a domingo, pop up markets, presentaciones… El espacio, con más de 100 m2 de extensión, es también un lugar idóneo para tomar “Cakesandtonics” los fines de semana de 17 a 20h o acabar la cena en su barra de cócteles con un gin tonic perfect served o la carta S_club. Las tardes del sábado y domingo ofrecen su original menú Cakes&tonics, un maridaje de tartas con gin tonics (17 variedades) o vodka tonics (12 referencias). Una opción cosmopolita que completa este espacio dinámico que llega cargado de sabor, olor, color y experiencias. De lo que probé, recomiendo los chips de berenjena con miel, croquetas de plátano y morcilla, sobao pasiego con huevo poché y el tataki de atún (precio medio 30-40€).  Ofrecen también un menú del día por 10’50€ a elegir entre un entrante, un segundo y café o postre.


CASA LUCIO: Un clásico, pero a la vez noto que cada vez que voy se queda en un restaurante con fama sin más, cada vez me deslumbran menos sus platos y sus huevos estrellados encuentro que no están tan buenos como antes,… -He ido 3 veces en diferentes años-


STREET XO: El restaurante más diferente de todos los que he probado. En la última planta del Corte Inglés de Serrano, en el Gourmet Experience. Una lástima que no se pueda reservar con anterioridad, debes ir con una hora u hora y media antes de que abran y hacer cola… Da mucha pereza, pero la verdad es que compensa cuando estás dentro. Si tienes ocasión de estar en la barra, es mejor que en la típica mesa, aunque el local no tiene nada de típico, realmente es muy impactante y variopinto con pintadas que simulan ser un barrio callejero, con una decoración al más puro estilo “Street”. Los camareros van con una especie de camisas de fuerza, muy original. Y lo que sorprende de verdad es la carta, puedes elegir platos que nada tienen que ver con los típicos conocidos, puedes encontrar un “estofado” y que el plato que te traigan no tenga nada de estofado, pero que su sabor te recuerde al estofado de tu abuela. Increíble! Los jugos o cócteles que puedes pedir tampoco tienen desperdicio. Los platos van cambiando, ¡así que debes ir para probarlo tú mismo! (Precio medio 45€ p/p).


TAMPU: En la Calle Prim, se encuentra este peruano que no tiene desperdicio. Como todos los peruanos, se sabe que su cocina es muy cítrica, a veces estos sabores son tan diferentes que no a todo el mundo le gusta. Pero si eres de los míos, que te gusta probar todo tipo de cocina; te recomiendo éste en concreto, porque su decoración es preciosa, tiene muchísimo glamour, con espejos, con cañas de bambú, con luz tenue,… Simplemente un local delicioso (y por extraño que parezca que el adjetivo delicioso vaya acompañado de este tipo de sustantivo, creo que encajan perfectamente para describir este lugar). En la carta puedes encontrar platos como: sanguchitos (como hamburguesitas), bocaditos, ceviches, tiraditos, causas, sabores del perú clásico,… De los platos que probé, recomiendo: la navaja, el pulpo anticuchado y el ceviche amazónico, fuera de carta tenían un postre Tierra Inca (pídela por si lo tuvieran, ya que me encantó). (Precio medio 30€).


WOK AND WALK: Es un local al lado de Sol donde desde la calle puedes ver perfectamente como el cocinero va elaborando sus woks. Puedes hacer la combinación que más te guste, ya sea con arroz, con noodles, con tallarines y combinados con carne o con verduras. La idea es que lo pidas y te lo lleves, pero también tienen una zona pequeña de mesas para poder degustar más tranquilamente tu wok.


YAKITORO: El chef Alberto Chicote inauguró dos restaurantes, inspirados en la tradicional taberna japonesa de yakitori (Yakitori: brocheta japonesa. Toro: símbolo español), ubicados en la Calle Reina, 41 y en el Paseo de la Castellana, 130. Yo fui al de la calle Reina, es el más antiguo (2014), el local destaca por unas mesas de madera con una ranura en el centro que llenan de hielo para conservar frías las cervezas. Además, las mesas giran en torno a una parte de cocina abierta dedicada a brasería. Los camareros brillan por su amabilidad y atención. Y la carta se llena de recetas españolas con toques japoneses, todo en forma de tapas, utilizando el carbón y la parrilla como estrellas del restaurante. Aconsejo pedir unos cuantos platos para compartirlos en pareja, ya que la mayoría vienen 2 pinchos o sino resulta fácil para partir. De lo que yo comí, recomiendo las berenjenas fritas en tempura, el tuétano de ternera asado, el yakibokata de papada ibérica y pepino (con pan bao), el ssäm de cerdo en hoja de lechuga crujiente, entrecostilla de wagyu lacado y de acompañamiento el arroz  especiado asado al carbón con hoja de banano. Pedí un postre fuera de carta y no me gustó mucho (una torrija de pistacho), así que no te puedo recomendar ninguno de la carta por no haberlos probado. (Precio medio 25€). Me sorprendieron unos baúles que cada mesa tiene para guardar ahí bolsos y chaquetas, ojalá los tuvieran también en otros restaurantes, da más seguridad a tus pertenencias. Importante reservar online y telefónicamente con mucho tiempo de antelación. Sino guardan unas mesas para quien se presenta sin reserva, pero hay que llamar para asegurarte la hora, quizá te dicen que tienes que ir a las 7’30h para cenar. Así que de verdad, si tienes intención de ir, vale más reservar con antelación.


MUSEO CHICOTE: Nada que ver con el chef mencionado anteriormente. Se trata de un local para picar algo y tomar una copa. Su nombre viene dado por el coctelero Pedro Chicote, que abrió este local en Gran Vía 12, en 1931. Además de los cócteles tradicionales, también te puedes encontrar con cócteles como Atracción Fatal, Tokyo Blues, Quién engañó a Roger Rabbit, Panoramix  (foto, es el que yo probé. Su contenido no es apto para publicar aquí, jajaja!! Si pides la carta, ya verás por qué) y Zombie 2.0: danger. Los nombres no tienen desperdicio. (Precio de los cócteles atípicos entre 12 y 16€).


MERCADO DE SAN MIGUEL: Otro clásico, para ir de picoteo y probar un poco de aquí y un poco de allá. Yo disfruté con el queso y la copa de vino que te ofrecen en el stand de quesos nacionales e internacionales.


Espero ir ampliando cada vez que vuelva a la Capital.

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